Case No 0. Cova del Comte

Castellano/Valenciano

La Cova del Comte es una cavidad kárstica, abierta en los escarpes rocosos del tramo medio-alto del Barranc de la Parra, en la localidad de Pedreguer, a solo nueve kilómetros de la actual línea costera. Se trata de una cueva alargada, a la que se accede a través de una amplia boca triangular, que da paso a una sala iluminada con luz natural. A partir de aquí, debe superarse una estrecha gatera de unos dieciocho metros, hasta alcanzar otra amplia y oscura sala donde se encuentran las manifestaciones rupestres.

Las investigaciones, actualmente en curso, han permitido localizar quince paneles con muestras de arte pintado o inciso, de cronología paleolítica, que vienen a ampliar el, cada vez menos escaso, registro regional.

El soporte rocoso presenta un elevado grado de deterioro que seguramente ha supuesto la desaparición de la práctica totalidad de las representaciones pictóricas. La mayor parte de los restos conservados corresponden a simples trazos rectilíneos en negro, aunque algunos signos tienen una mayor complejidad, como el penacho o ramiforme del panel 4 que cubre motivos incisos más antiguos.

Por el momento el bestiario se reduce a nueve ejemplares: cinco caballos, una cabra, una cierva y dos indeterminados. Solo hay uno pintado, se trata de un prótomo de caballo en rojo, que aprovecha las sinuosidades de la roca para conseguir volumen.

Las representaciones incisas son mucho más numerosas y están mejor conservadas. Los zoomorfos muestran rasgos estilísticos que nos acercan a las fases iniciales del arte pre-magdaleniense, como la forma triangular de las patas de un cuadrúpedo indeterminado (posiblemente un cáprido), del panel 1, o la ejecución del morro de uno de los caballos del mismo panel, cuyo único paralelo formal lo encontramos en una plaqueta perteneciente al solutrense antiguo de Parpalló.

El repertorio de signos también es de gran interés. A parte de los numerosos trazos simples pintados, se han documentado un ramiforme, un dentado, un rectángulo relleno con trazos perpendiculares, similar a un escaleriforme, un pequeño motivo en espiral pintado, varios ángulos, y especialmente tres espirales de buen tamaño, con escasos paralelos en el registro regional, a los que quizá podría unirse una cuarta de la que solo se conserva la mitad. El único motivo similar a los descritos lo encontramos nuevamente en Parpalló, concretamente en la plaqueta 16726 atribuida al Solutrense medio superior.

El año 2013 (agosto-septiembre) se iniciaron las excavaciones arqueológicas en la cueva, que en esta campaña, consistieron en una pequeño sondeo (1,5 x 1 m) situado en el interior de la cueva, justo al lado del panel 1. El sondeo distinguió dos capas, la primera (UE 1001), con abundantes cantos y tierra suelta de coloración obscura, aportó numerosos restos de industria lítica paleolítica -y en menor medida, industria ósea-, junto con otros materiales (cerámicas hechas a mano), que indicarían que se trata de un nivel revuelto con algunos materiales procedentes la sala de la entrada. La capa inferior (UE 1002), de tierras más compactas, correspondería a los últimos niveles de ocupación de la cueva en este sector, sin que se apreciaran aquí intrusiones.

Las dataciones absolutas de estas dos primeras capas ofrecen unas cronologías del 25.070 ± 100 para la UE 1001, y del 24.030 ± 90 para la UE 1002, fechas que situarían estas industrias paleolíticas de la cueva del Comte en el periodo Gravetiense (27.000 – 20.000 ane).

En julio del 2014 se desarrolló la segunda campaña de excavaciones. En esta ocasión los trabajos se centraron en sala de la entrada de la cavidad, donde se realizó un sondeo rectangular de 4 x 2 metros. La excavación permitió individualizar cinco unidades estratigráficas que aportaron escasas evidencias de ocupación humana, con un predominio de restos de fauna (conejo, ciervo, cabra, aves, zorro, tejón, lobo ?, pantera y otras especies) que en este caso provendrían de las aportaciones de animales carnívoros. Los materiales líticos (entre los que destaca una punta de escotadura) estaban revueltos, en niveles muy alterados por el uso de la cueva en tiempos recientes.

English

The Cova del Comte is a karstic cavity which opens onto the rocky limestone escarpments of the higher-middle section of the gulley known as the “Barranc de la Parra” near Pedreguer, just nine kilometres from the present coastline. It is a long cave, which is accessed through a wide triangular mouth leading into a naturally lit chamber. From here, visitors must squeeze through a very narrow 18 metre long passage to reach another large chamber where the rock art is located.

Research which is currently under-way has found fifteen panels with samples of painted and incised art from Palaeolithic times adding to our increasingly scarce regional registry.

The cave walls are badly deteriorated and probably most of the drawings have been lost. The best conserved consist of simple straight black lines, although some are more complex such as a plume, or ramiform (branch-like) motif on panel number 4 which covers the oldest incised drawings.

At present there are only nine examples of animals: five horses, a goat, a deer and two indeterminate creatures. Only one has been painted. This is the bust of a horse in red which uses the undulations of the rock to create form and volume.

The incised (scratched) representations are much more numerous and best preserved. The zoomorphic (animal) shapes show stylistic features which reflect the early stages of pre-Magdalenian art, such as the triangular shape of the legs of an indeterminate quadruped (possibly a goat-antelope) on panel 1, or the execution of the nose of one of the horses on the same panel. The only formal parallel of this is on a plaquette from the Parpalló cave (Gandía), which is attributed to the middle-upper Solutrean (22,000 to 17,000 BP)

The repertoire of signs is also of great interest. Apart from numerous simple painted lines, there are shapes which are ramiform (branched), jagged, a rectangle filled with straight lines similar to an escaleriform (ladder shape), a small painted spiral motif, various angles and notably three spirals of considerable size. These have few parallels in the regional register, with which we can associate a quarter, of which only a half have been preserved. The only motif similar to those described are found once more in Parpalló, specifically on plaquette 16726 attributed to the middle-upper Solutrean.

Archaeological excavations of the cave started in 2013. The first campaign consisted of a small 1.5m x 1m survey in the interior of the cave just next to panel 1. The survey differentiated two layers, the first (UE 1001) has abundant pebbles and loose, dark-coloured soil containing many remains of Palaeolithic stonework, and to a lesser extent bone-work next to other materials (hand-made ceramics) which indicate that this is a level mixed with materials from the entrance hall. The bottom layer (UE 1002), is of more compact soil corresponding to the last levels of occupation of this sector of the cave without intrusions.

The absolute dating of these first two layers provide a chronology from 25,070 before present (± 100 years) for UE 1001 and 24,030 ± 90 years for UE 1002. That is to say that the palaeolithic industries found in the Cova del Comte date from the Gravetiense period (27,000 – 20,000 before the present era)

A second excavation campaign was carried out in July 2014. On this occasion the work was focused on the entrance chamber, surveying a rectangle of 4 x 2 metres. The excavation distinguished five layers revealing slight evidence of human occupation and a predominance of animal remains (rabbit, deer, goat, bird, fox, badger, wolf?, panther and other species) – in this case brought there by carnivorous animals. The lithic (stone-work) materials (among which were a notched point of a projectile) were mixed in levels which were very much altered by use of the cave in recent times.

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